Vandread

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Son escasos los ejemplos en el animé que puedan tildarse de “fenómeno”… bien puede que VanDread no esté llamado a ocupar un casillero dentro de esa categoría, pero sí el éxito cosechado merece la reflexión acerca del universo planteado en el nuevo trabajo surgido de esa febril factoría de animación, conocida como Gonzo.

En literatura hay un ejercicio de estilo del que algunos escritores hacen, merced a su talento, todo un género. Se llama “pastiche”, y consiste en apropiarse de elementos de otras obras para recombinarlos en la creación de una propia. A veces esto no pasa del plagio y si queda en el recuerdo es en la sección de Policiales, pero otras de verdad sale algo nuevo, en general una parodia, que se vuelve irresistible por su sarcasmo, sí, pero mucho más por su cinismo. De a ratos pasa esto con VanDread, otro animé salido del “sótano” del Studio Gonzo (muy conocido en Occidente gracias al documental de Greenpeace que es Ao no roku Gô), esta vez una serie de trece episodios (en principio, están en su segunda temporada) que desde luego resuitcin ser un pastiche, pero donde el disfrute se vuelve aburrimiento cuando sale a relucir ese defecto ya recurrente en las producciones de este estudio: el guión. No sacan un script que pase de “normal”, medio pelo -cosa grave cuando dejan el café- y la animación se hace más lenta cuando piden reflexión. Pero derecho a los bifes, aunque flaca de guión tiene no obstante buena comedia, si bien en su tipo yo todavía prefiero Battle Athletes y para acción la vieja Dangaioh, cuya secuela, Great Dangaioh, se estrenó el 6 de Abril del 2001 en TV Asahi.

La serie empieza muy provocativa, imitando el discurso autoritario y xenófobo propio de las dictaduras y donde no es casual que éste se ponga en boca de los hombres. A medida que pasen los capítulos nos vamos a encontrar con una concepción de los bandos adrede estereotipada. En esto que empieza como si fuese la guerra de los sexos tenemos por un lado al planeta Tara-ku, habitado sólo por hombres y con una férrea estructura clasista, donde las castas viven separadas y la sociedad es toda carne de cuartel.

Su contraparte femenina es el planeta Meje-ru, obviamente habitado sólo por mujeres y donde, chiste mediante, impera como estilo de vida la vanidad. Ambos lados tienen por origen la Tierra y llegaron juntos a la parte de la Vía láctea que ahora ocupan durante el período de colonización espacial, pero un día ocho hombres escaparon declarándose hartos de la dominación femenina y fueron al inhóspito Tara-ku, o al menos así se nos dice al principio (más adelante se verá que eso no fue otra cosa que separar la mercadería en la góndola). A estos pioneros se los conoce como la Primera Generación (ltsedai) y son objeto de veneración, especialmente Gran-pa, el líder de aquellos hombres en fuga y hoy día gobernante todopoderoso, la figura paterna y la autoridad. Entre los habitantes de Taka-ku, un planeta de arcilla roja como para recordarnos Marte (asociado al género masculino y además de acuerdo con el militarismo imperante), se cuentan terribles historias sobre la maldad de las mujeres, una mofa bárbara a las maquinarias oficialistas que en todas partes buscan la demonización del Mukai (el Opuesto, el Otro Lado), y donde se llega a hablar incluso de ellas como de “come-hombres”, dicho con la mayor seriedad, Este, pues, es el hogar de Hibiki Tokai, un “santômin”, ciudadano de tercera clase, que ve pasar la vida en la línea de montaje de una fábrica de robots cual película de Fritz Lang.

A Hibiki le cambia la suerte el que uno de sus compañeros muestra al resto una pieza que tiene escrita la palabra “Hi” y lo desafia a robarse el robotto que la lleve una vez esté completo. El día elegido para esto es el lanzamiento de la lkaduchi (Trueno), la vieja nave colonizadora que usó la Primera Generación para escapar, convertida ahora en nave de combate que además porta el arma definitiva que va a darle a Tara-ku la victoria sobre las Mujeres Piratas de Meje-ru. Se trata de las unidades Bangata 99, casualmente los mecha que andaba armando nuestro protagonista. Como el chico necesariamente es un inútil, cuando está trepándose al Bangata que lleva su “marca’, se corre el telón y en medio de la ceremonia oficial, de donde palo mediante sale preso por desacato y encerrado al cuidado de un simpático robot de la época de colonización que luego, cuando sea compinche e infaltable mascota, se llamará Pyoro.

Lo salva del mal trance el oportuno ataque de las Piratas (Kaizo- ku), que le permite escapar del calabozo cargando además bajo el brazo al tildado Pyoro, pero las mujeres ya entraron a la Ikaduchi y cuando pasa por Ingeniera le cae encima la más atolondrada de ellas, como para desmentir que los opuestos se atraen, que fue a incrustarse con su Dread muy cerca de la fuente de energía de la nave, el Peacsis Plagma. La chica en cuestión se llama Diita Liebely y es creyente fanática de los OVNis, por eso al ver al pobre Hibiki lo llama Uchújin-san y dice que hicieron el First Contact (Primer Contacto, Fa-suto Kontakuto), para terror del pequeño Tokai que, amén de no haber visto nunca una mujer en su vida, se lleva con la primera la impresión de que son ‘peligrosas”. Las damas no tardan nada en tomar el control de la masculina tripulación, obligando al calvo Shushó (Primer Ministro) a separar la nave en dos al mejor estilo Enterprise para después ordenar la destrucción del módulo perdido usando dos poderosos torpedos Murabasa. Es aquí cuando las Piratas están escapando de la Ikaduchi que se produce una extraña reacción en el contenedor Peacsis y son engullidos junto con la Koizokubune (Nave Pirata) por un Wormhole.

Ya en la otra punta del mapa, y en el segundo capítulo, la extraño reacción del Peacsis Plagma sigue cuando éste empieza a transformar a la lkaduchi y a la Nave Pirata, uniéndolas para formar una nueva nave, que más tarde y por voto popular se llamará Nirvana, además de mejorar a los tres Dreads que habían quedado atrapados durante el “Plagma no Hen” y el angata (llamado Vanguard por las mujeres) de nuestro protagonista, convirtiéndolo en el SP Ban (Bárbaro Special. Entonces entra en escena un enemigo desconocido y, que se , mantendrá así hasta los últimos capítulos, cuando se develará quienes son y lo que quieren, pero creándose con esto nuevas y más urgentes preguntas. Este es el mayor atractivo de la serie y uno de sus dos aciertos narrativas: hacer que de cada respuesta surjan nuevas preguntas.

Claro está que uno espera que alguna vez se resuelvan las intrigas, si no explícitamente por lo menos dándole al espectador los elementos necesarios para undir sus elucubraciones, y no como en estos primeros 13 capítulos que de haber sido serie completa pecaría de irresuelto, porque una cosa es que haya un final abierto y otra muy distinta que, como acá, no haya final en absoluto, que en cualquier caso hay mejores maneras de narrar una historia de personajes sin necesidad de hilar un argumento para, llegado el climax, desecharlo. El otro acierto en VanDread es su intención critica, una marca de fábrica de Studio Gonzo. La primera batalla contra este Enemigo, llamado simplemente así, “Teki’, es la que sella la unión entre hombres y mujeres, que si bien pasará por algún contratiempo al final se impondrá definitivamente.

Una unión que se acompaña con hechos cuando del accidental choque entre el Dread de Diita y el SP Ban de Hibiki surge el VanDread Diita, un mecha que es la combinación de ambos, al que luego y con el devenir de la historia seguirán el VanDread Meia y el VanDread Jura, cada uno con características propias y con fines distintos. Así quedan planteadas las cosas y de muy buena manera, queda entonces para los siguientes once capítulos el desarrollarlos, lástima que a menudo con tropiezos y, ya quedó dicho, con un capítulo 13 que se parece mucho a los finales de temporada de Star Trek: Voyoger. La sede se pasó íntegra por la cadena WOWOW todos los martes de 18:30 a 19:00 horas, el 3 de octubre del 2000 y hasta el 9 de diciembre, cuando se emitieron juntos los capítulos 12 y 13. Gustó en Japón, tanto como para provocar una segunda temporada.

En Gonzo dicen de VanDread que es el futuro de las series de mechas y como tal la presentaron, para seguir diciéndolo luego casi hasta el hartazgo, pero el futuro llegó hace rato. Llegó a fines de los ’80 con Dongaioh, antecedente directo, me parece, de esta “novedoso” VanDread, y con Gunbuster, la épica disfrazada de comedia y otro anime al que en Gonzo le deben, tanto en argumento e intención como en diseño.

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